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TRAVESIA  NOCTURNA  EN  EL  VALLE  DEL  RIO  NEGRO   (1)

( relato :  Criptonita (2) ; fotos :  Griselda Juàrez )

       Si bien tengo un pasado, es historia vieja, desde mi nacimiento allá por el ’70, tuve varios “dueños” que pensaban que me habían elegido… pocos comprendieron que yo los elegí a ellos… igual como les dije al principio, es historia antigua… Lo que realmente me interesa es contarles mi presente, el que empieza a fines de marzo de este año, 2005, cuando Jorge me fue a buscar a Cutral-Co, Neuquén, para traerme a Trelew, Chubut, donde me presentó a Gris y a Yani… me costó mucho adaptarme a mis nuevos pasajeros, creo que a ellos también le costo un poco, pero nos fuimos amoldando de a poco. Comencé a mostrar mis habilidades gracias a la mala conducción de Jorge que creía que me llevaba por donde quería sin saber quien era en realidad la que mandaba; fue así como lo hice trabajar un poco antes de salir de la arena de Playa Unión donde me mando hasta las bochas, menos mal que apoye la carrocería sino me entierra hasta el techo… pero más allá de esa anécdota, le fui enseñando como me tenia que manejar y pronto surgió la oportunidad de llevarlo a una travesía para que practique un poco. Así nos encontramos en General Roca, Río Negro, con la “Agrupación Jeeperos de la Patagonia” con los que salimos a realizar una travesía nocturna; al principio camino de tierra bastante suave, luego vinieron los pozos y las lomas cada vez más profundos y grandes yo iba en simple alta como si nada; Jorge me hacia ir despacito para que no toque en ningún lado, obvio que no toqué!, de pronto el jeep que iba adelante quedó colgado de panza en una loma y me pidieron que lo sacara, a mi juego me llamaron!!!, eslinga de por medio, doble alta, marcha atrás y lo saque sin problemas (foto 1)... el jeep se hizo a un costado y me mandaron por el mismo lugar en donde el se había quedado (foto 2).… la pase sin problemas ante la mirada atónita del jeepito que  había rescatado, me agrandé toda!!! Jorge y Yani estaban chochos, Gris sacaba fotos… continuamos con los pozos y las lomas cada vez mas pronunciados en simple alta hasta que hubo que doblar a la derecha y empezar a bajar… el tema era que no había bajada, eran una especie de escalones de casi 50 cm. seguidos de otra curva con ladera de un lado y una tremenda grieta al otro… me pregunté “¿Jorge se animará?”, “¿Gris se bajará a sacar fotos?”, ja! Gris ni se animó a bajarse, Jorge se aferró al volante puso doble baja (creyó que la necesitaba, je!) y pisó el freno… el guía se me puso adelante y le gritó a Jorge “esta rueda acá!!!!”, ahí fue donde puse mi rueda delantera (Jorge se quedó con la idea de que fue él), luego y con mucho cuidado comencé a girar, recién en medio de la curva mis ruedas traseras bajaron el último escalón, pase apenas entre la pared de roca y la grieta formada por lluvias ya pasadas, la luna me sonreía y dejaba entrever un poco el contorno… el jeep que venia tras de mi, tuvo inconvenientes y se le detuvo el motor, así que alguien acercó una soga y me lo colgaron! Igual no tuve problemas para llevarlo de regreso hasta Roca aunque aún faltaban varias subidas bastante empinadas en las que le pedí a Jorge que me pusiera la doble y en una la doble baja porque no me alcanzaba con el “lastre” que traía, antes de llegar paramos en una especie de valle de arena (foto 3) para juntarnos todos y cuando reanudamos la marcha muchos empezaron a patinar y a enterrarse en la arena con la tracción simple, “¿y yo?” me pregunté, este Jorge es de madera para la arena y encima tengo a uno enganchado… pedí la doble alta y no me alcanzó, pero con la baja salí como si estuviera en asfalto… de vuelta al campamento para un merecido descanso recordé con alegría los momentos vividos y me enfrié tranquila. El domingo amaneció espectacular y rápidamente armaron una pequeña salida al río, Jorge, Gris y Yani se prendieron sin dudarlo, se ve que ya me van teniendo confianza… y al río llegamos, estaba bastante crecido y sus márgenes estaban carcomidas por la correntada, el paso que quedaba era bastante angosto y Jorgito le tuvo miedo al lado del río y me llevó más tirada a la zanja que estaba de su lado… no me pude afirmar bien y resbale hasta el fondo, los pasajeros del jeep de adelante vinieron enseguida porque yo había quedado tan inclinada que creyeron que me tumbaba, pero no me tumbé, con la doble salí para atrás sin ningún inconveniente, luego con ayuda de un guía y en simple pasé por un lugarcito donde mi rueda izquierda solo pisaba la mitad y la otra mitad en el aire… por la tarde nos llevaron a un circuito de motocross con unas lomas que cuando la derecha delantera y la trasera izquierda estaban arriba, las otras dos se encontraban abajo… parecía una bailarina clásica… pensé que ya había terminado cuando luego de una curva y contra curva apareció “la” bajada… como habrá sido que Jorge puso primera, freno a fondo y mientras me lo soltaba lentamente llevaba la mano puesta en el freno de mano por las dudas… pero bajé lo más bien y sin apuro; ¿y ahora?, ahora al barro (foto 4), estuvimos haciendo coleadas, escupiendo barro por todos lados y jugando un rato (foto 5)… había una pequeña laguna formada por el desborde del río y Jorge no se animó a vadearla, pero de pronto un jeep largo con tracción simple se mandó, ¿y nosotros no? Ahí nomás encaramos, el otro jeep pasó con velocidad porque solo tenía tracción atrás, nosotros en cambio, con la doble alta, pasamos a vuelta de rueda, ida y vuelta para jugar en el barro un rato más e ir dando por terminado el encuentro… a último momento antes de emprender el regreso, mis humanos decidieron volver por el lado más largo y visitar a mis antiguos dueños, así que volvimos por Cutral-Co y seguimos a Villa Pehuenia por Primeros Pinos, un camino bien de montaña donde encontramos mucha nieve, no me pude contener y lo convencí a Jorge que pusiera la doble baja y nos mandamos fuera del camino por un lugar parecido a un pantano con unas matas como paja vizcachera pero más cortita con un barro espectacular entre cada mata hasta la nieve, a la que llegamos a los saltos y a las patinadas porque el barro era sumamente jabonoso pero pude ir y volver sin inmutarme; continuamos por Aluminé, a San Martín de los Andes donde llegamos con lluvia como a la una y media de la mañana, igual no fue impedimento para seguir hacia Confluencia por la montaña, hubo bados bastante crecidos por la lluvia pero ninguno me causo grandes problemas… el resto del viaje fue tranquilo… volví cansada pero muy contenta de mi debut con estas personas a las que voy aprendiendo a querer y que estoy sintiendo como van queriéndome.

(1) En un cerro, a 15 Kms. de Gral. Roca 

(2) Criptonita es la estanciera de Komerzyo ( Jorge Cordero )

 
Foto 1
 

 

Foto  2
 
Foto 3
 
Foto 4
 

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Foto 5